LOS JOVENES DE HOY Y LA MEMORIA HISTÓRICA. Pasado, Presente y Futuro.
El pasado viernes 22, en el Lizeo Antzokia de Gernika, Intxorta 1937 Kultur Elkartea (Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica), impulsada por Loraldia y en colaboración con cinco Institutos de Iurreta, Zumarraga-Urretxu, Durana, Durango e Ibarrekolanda(Bilbo), realizaron un magnífico trabajo sobre los jóvenes de hoy y su relación con la Memoria Histórica de Euzkadi, titulado » Ezer ez delako amaitzen» («Porque nada termina»).
Los invitados de honor fueron algunos de los niños y niñas de la guerra cuyas familias se vieron en la necesidad de salvarles la vida por medio del exilio.
Bien es sabido que en la primavera de 1937 el frente norte, en concreto la zona de Euzkadi, fue duramente atacada por el bando sublevado y por ello el Gobierno Vasco, comandado por el Lehendakari José Antonio Aguirre, ordenó la evacuación de miles de menores hacia países de acogida fuera de la península para ponerles a salvo.
Y volviendo al evento del viernes, decir que actuaron del orden de casi 100 jóvenes con una coordinación excelente.
Un grupo de jóvenes se reúnen en un Gaztetxe, van interactuando entre ellos desde diferentes visiones de lo que suponen los conflictos bélicos, sus consecuencias y los temas de actualidad que les preocupan.
Entre los papeles que interpretan, hay una joven árabe , un chico homosexual, una chica que lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, un joven que no ha oído hablar nunca de la Memoria Histórica, etc.
Ponen de manifiesto la realidad y diversidad de la juventud en el mundo actual.
El problema de la vivienda y la emancipación.
La xenofobia.
La discriminación por la orientación sexual.
Aunque el principal objetivo del acto es aprender a interpretar y descubrir, por parte de la juventud lo que muchos de ellos desconocen sobre la guerra civil.
Uno de los actores, como consecuencia de una de las conversaciones que surgen en el Gaztexe entre los adolescentes, descubre en su casa una tarjeta que llevaban los niños que huían de la guerra con el nombre de su aitite y el país de destino al que le llevaron.
El joven, animado por el resto de amigos, va a visitarle a la residencia donde está.
Encuentra en el anciano a un auténtico desconocido, alguien que ya casi no es capaz de recordar y de verbalizar lo que vivió aquellos años en los que le robaron la niñez y el poder vivir en paz con su familia y en su tierra.
El chico se da entonces cuenta de que ha perdido mucho tiempo y la oportunidad de conocer la historia de su aitite al recibir una llamada de su ama en la que le comunica que el anciano acaba de fallecer.
Todo esto va acompañado de imágenes del éxodo de aquellos niños y niñas y las circunstancias en las que viajaban.
Se hacen comparativas con los actuales destierros, expulsiones y huidas de las guerras que actualmente están ocurriendo en el mundo.
La joven de origen árabe recibe una carta de un familiar en su país en guerra y llora al saber que algunos de sus seres queridos han muerto.
Se recrea el primer Bombardeo aéreo en Euzkadi, ocurrido a los cuatro días de la sublevación, en Otxandio.
También el desgarrador episodio de la niña de Larraga (Navarra) Maravillas Lamberto y su padre asesinados, ella violada previamente, por falangistas en agosto de 1936.
Se muestran fotografías de entonces y escenas interpretadas en el escenario, del resto de los bombardeos más significativos de nuestro territorio, Durango, Elorrio, Irun, etc.
Cuando hablan de víctimas, no hablan sólo de números, mencionan nombres, personas con identidad propia que son más que cifras.
Hacen alusión al nulo papel que realizan instituciones, en concreto la monarquía, y la falta de empatía por parte de muchos partidos políticos que siguen con reminiscencias de defensa y recuperación del fascismo y autoritarismo.
Mencionan el gesto de reconocimiento por parte del Gobierno Alemán, frente al Bombardeo de Gernika y con ello hacen una crítica sobre el comportamiento que el emérito, su hijo y el Gobierno tienen respecto a éste asunto.
Cuestionan a los políticos que gobiernan el mundo.
Y por ello creen que la juventud puede y debe aportar mucho, que hay que seguir trabajando en los principios de verdad, justicia y no repetición y que conociendo el pasado se puede aprender de los errores.
Son conscientes del reto, quieren transmitir al resto de los jóvenes lo que los hombres y mujeres que padecieron aquella guerra dejaron como herencia.
La defensa de la libertad, la justicia y la democracia son retos que están dispuestos a asumir.
Ese es el mensaje que la obra transmite.
Ojalá este tipo de mensajes lleguen a estas nuevas generaciones, que tienen en sus manos mejorar el mundo en el que viven y van a vivir.
Iniciativas como éstas son necesarias, los jóvenes se merecen tener información y de esa forma oportunidades.
Monika Aperribai