En nuestra memoria
Rafael Ceciaga era de esas personas “imprescindibles”. Exiliado en 1949, con 14 años viajó de Arrasate a Argentina, detrás de su padre Ricardo, el que fuera chófer y amigo de Tatxo Amilibia. Con éste último crecería y se educaría Rafael, tras la muerte de su padre.
Benita, entrevista en la radio (euskera)




