2003 FEBREO/MAYO
Los atxabaltarras Intxauspe y Etexebrria, el arrasetearra Juan Ramon Garai y los bergareses hermanos Murgizu, junto con amigos y familiares de fusilados del del Alto Deba, se embarcan en un nuevo proyecto de recuperación de nuestra memoria: El homenaje y reconocimiento oficial de aquellos que fueron asesinados durante el franquismo.
Diseñan el monolito que hoy les recuerdan en Arrasate y programan, con la colaboración de todos los ayuntamientos, una exposición itinerante con imágenes y documentos, así como un mulitudinario Homenaje y la edición de un vídeo con entrevistas a testigos y familiares de los represaliados. Con el Título “Azia erein zenutenoi”, “Debagoieneko fusilatuen senitarteko eta lagunen batzordea” logrará cerrar un vieja herida y fijar en la memoria presente aquellos hechos casi olvidados.
2003 JUNIO

2ª Edición y puesta al día en euskera y castellano del libro “Arrasate 1936 una generación cortada”. Juan Ramón Garai, esta vez en solitario, pone al día el que fuera uno de los referentes históricos sobre los sucesos del 34 y la Guerra Civil en la zona. Josuren Murguizu participa en el diseño de portada la maquetación y el tratamiento digital de las imágenes. La colaboración entre los futuros miembros de IKE va en aumento.
2003 JUNIO
Exhumaciones en Elgeta: Juan Ramón Garai e Intxauspe como miembros de “Debagoieneko fusilatuen senitarteko eta lagunen batzordea” indagan en Elgeta sobre el fusilamiento de varios civiles en abril del 37 tras el descalabro de las tropas vascas allí instaladas. Les consta que en el caserío Antzuategi Basterrekoa, justo en la misma línea defensiva que ocupa el ejército vasco, es fusilado un tal Joxe Bixente Garai .Juan Ramon Garai no es consciente aún de que, éste, era hermano de su abuelo. Su segundo apellido, Arenaza, que descubrirá más tarde, le resultará una curiosa y trágica coincidencia.
El contacto será el entonces adolescente e hijo de Joxé Bixente, Bittor Garai. El relato es concluyente. Su padre, y siete gudaris que se habían rendido, son asesinados de inmediato por las tropas asaltantes que, aprovechando los cráteres de las bombas que rodean el caserío, sepultan con los objetos y otros elementos personales que más tarde servirán a Aranzadi para su identificación. No es ni será la primera vez que los miembros de la asociación IKE colaboran con Aranzadi en la localización de represaliados desaparecidos en el Alto Deba.
